
En sueños
Si pudiera acompañarte,
al paseo más doloroso de tus dudas,
creeme que susurraría tus más dulce deseos escondidos,
acabaría con tus destellos de mar
y construiría tu psique al revés.
Si pudiésemos dar el salto más glorioso
y llegar a tus pulsaciones cardíacas;
Levantarnos a la hora de caer
salvándonos milagrosamente del abismo;
Abastecernos de glucosa a la hora de marchitar
y saciarnos de la fatiga emocional.
Me hubiese dirigido a tí
con la frente blanca,
ojos orgullosos,
pies descalzos,
a calcinar tus pesadillas,
llamarte por tu nombre,
besarte en tus labios
y pedirte perdón por despertarte del sueño.