Desperté, no sabía dónde estaba, miré hacia donde mi cuello me lo permitía y todo era blanco. Mi corazón y respiración se habían acelerado y no recordaba cómo había llegado ahí.
Eso también quería decir que no recordaba lo sucedido hace por lo menos tres horas.
¿Habré muerto?
Cabía dentro de una posibilidad, ya nada parecía descabellado.
Pero más bien parecía estar dentro de un Hopital Psiquiátrico, cuento corto: MANICOMNIO.
El mundo se me venía encima y toda especulación acerca de cómo llegué, cuándo y qué hice en esas tres horasde vida perdidas eran macabras y terribles.
Jamás se me habían perdido tres horas de mi vida, y no sabía cómo reaccionar. Pero de algo estaba segura, no era normal.
La desesperación no tenía límites, lo peor de todo es que no podía ir en busca de tres horas de mi vida, si que no sabía como empezar la lunática búsqueda.
Me levanté, sin recordar que en algún momento me había acostado, recorrí la habitación que era bastante pequeña y vi la puerta, con una felicidad que no reconocí. Corrí hacia ella con la esperanza de resolver el dilema. Estaba encerrada, me desesperé, esto ya no estaba bien, grité, lloré y golpeé la puerta por horas, mientras me movía por toda la habitación, no controlaba mi fuerza, tenía por lo menos la mitad de mi cabello colgando de mis manos, tenía moretones por todo el cuerpo y tenía sangre en el rostro, nadie parecía escucharme.
Lloré mi incomprención y encierro, sacándome el poco pelo que me quedaba... y la vi... y la odié.
Me miraba con odio y ya no sabía qué hacer, era nueva.
Todo para mi era terribleno no sabía si tenía miedo o pena. Llegó a mi lado una señora que al parecer llevaba tiempo trabajando, con lástima me dijo que ella estaba hace años buscando tres horas que no recordaba de su vida.
Pero esas tres horas que faltaban correspondían a un ascesinato a su hijo que ella no recuerda porque tuvo un ataque de epilepsia. Cuando despertó ya estaba aquí.
Yo no lo podía creer.
Cuando desperté de mi pensamiento unos doctores ya habían entrado a darle unos calmantes y estaba durmiendo. Sin saber que al despertar se repetiría su misma paranoia.
Renuncié.
Saturday, March 04, 2006
Subscribe to:
Comments (Atom)