Nunca existió
Sentada en mi escritorio me encontraba, no estaba haciendo nada.
No es cierto estaba sentada.
Me quedaban pocos días para resolver un pequeño dilema que se transormó en uno grande por la importancia que le he dado. Pasaba día y noche imaginando todas las posiblidades que existían, pero no llegaba a una concreta, a pesar de que lo conozco más que a mi misma.
Sé todo de él, desde su rutina diaria, hasta sus manias más diversas.
Él no puede hacer nada sin que yo lo haya imaginado antes.
Y no, no estoy obsesionada, porque si no ya lo hubiese matado.
Aunque debo confesar de que tuve la posiblidad de hacerlo muchas veces, pero sería completamente innecesario, es él la persona que yo he tenido más dominada en toda mi vida. No se da cuenta, lo domino dándole mi amor.
Me sirve. No lo puedo eliminar.
No puede tener secretos, no puede pensar en otra sin que yo lo note.
Él no morirá mientras yo muera.
Los últimos días he estado bastante complicada, no se qué le ocurre, intento ser amable, pero mis ojos no encuentran los suyos, le digo que lo amo, que mi amor será para toda la vida, que no tiene de qué preocuparse.
Pero todo mi esfuerzo es en vano, no toma siquiera mi mano.
Temo que no me ame. Y el debe amarme porque yo lo amo.
A mi nadie me enseñó a amar, sin embargo yo le he enseñado a él.
Sigo en mi escritorio sentada, no haciendo nada.
No es cierto, estoy leyendo una carta que me dejó.
Me abandonó.
Dice que nunca me amó.
Pero se equivoca, sílo hizo.
Voy a su encuentro, pero ésta vez para siempre.
Saturday, June 17, 2006
Subscribe to:
Comments (Atom)